Terapia Visual, aprendiendo a ver

Terapia Visual, aprendiendo a ver

La visión es la forma que tiene el cerebro de tocar el mundo”, esta frase tomada de la publicidad del IV Congreso de SIODEC (Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y Comportamental), realizado en Gijón, España en Mayo, 2015; es totalmente cierta, aunque también este artículo llega a su cerebro, gracias a sus ojos; sin embargo, para muchos Padres, Maestros y algunos profesionales de la salud visual la visión se reduce únicamente a “ver bien” y poco se sabe sobre el funcionamiento visual y procesamiento del cerebro de la información que ingresa por ésta vía.

Desde el siglo V antes de Cristo, Aristóteles afirmaba que todo conocimiento empieza por los sentidos, de manera que sí existen deficiencias en cualquiera de las entradas sensoriales, no sólo la visual, seguramente se afectará la captación y por consiguiente todo el procesamiento.

Aunque existen diversas contribuciones como las de Birnbaum, Flax, Kaplan, Rosner, Solan y Sutton entre otros, que correlacionan las dificultades visuales en niños con la dificultad de aprendizaje y existen varios estudios que muestran la eficiencia de la terapia visual en dichos problemas, el mejorar las habilidades visuales básicas por sí mismas, no solucionan todos los problemas o dificultades de aprendizaje.

El aprendizaje es un proceso complejo que se puede visualizar cómo un triángulo equilátero, cuyos lados deben estar equilibrados para lograr los resultados esperados, los problemas en cualquiera de sus lados pueden afectar a los otros y en ocasiones desbalancear todo el triángulo.

El triángulo se conforma por Área de Habilidades Intelectuales que implican como su nombre lo dice: la inteligencia, con la cual ya nacemos, (por cierto, ahora dicen que la inteligencia proviene de la madre), razonamiento matemático, razonamiento verbal, habilidad espacial y temporal, memoria, lógica, (parte de estas habilidades se refieren a las llamada Inteligencias Múltiples) y son necesarias para el procesamiento de la información.

Área Socio-emocional, la cual definitivamente afecta el rendimiento de las habilidades intelectuales, cómo la influencia ambiental-familiar, motivación intrínseca y deseo de superación y autoestima. Qué en la mayoría de los casos, al mejorar el área de habilidades intelectuales, la motivación se dispara y mejora considerablemente la autoestima por la experiencia de éxito.

El último lado del triángulo lo conforma el Área Neurológica, el aprendizaje dependen en gran medida del adecuado funcionamiento físico y neurológico, en esta área influye desde la alimentación, la salud física y mental y muy importante el desarrollo e integración sensorial.

“El fracaso de un niño en determinadas tareas se debe a una débil integración entre los diversos sistemas sensoriales”

Sin embargo, he observado que cuando un niño presenta deficiencias funcionales visuales, esto es sólo un indicativo más, de que su sistema nervioso central no está operando como debiera y en el menor de los casos las dificultades se deben a que no han aprendido a usar su visión.

De manera que, sí el objetivo es tratar las dificultades de aprendizaje mediante la terapia visual, no bastará con desarrollar habilidades oculomotoras, acomodativas, de vergencias o de integración visual, sino al mismo tiempo habrá que integrarlas con otras entradas sensoriales como son las motoras, kinéstesicas, espaciales, perceptuales, auditivas y de lenguaje, con lo cual buscamos lograr que la visión alcance el nivel integrador y dominante para un procesamiento de la información más rápido y efectivo y es ahí donde radica el valor de la Terapia Visual Neurocognitiva.

Aunque sabemos que la mayor cantidad de información que procesa el cerebro ingresa por la vía visual, ésta es solo una parte del sistema total del procesamiento de la información, la visión por sí sola carece de sentido si no se integra con los demás sentidos, será la totalidad de las entradas sensoriales, los mecanismos motrices y su integración armónica las que sentarán las bases del pensamiento, las acciones, desempeño e incluso del comportamiento en general.

Por otro lado, aun cuando se habla de estilos de aprendizaje individuales, (visual, auditivo, kinestésico) que determina las características de fortaleza y debilidad de cada persona, el aprendizaje efectivo depende de la capacidad de integrar dos o más fuentes de información de datos para dar sentido a toda la información recibida y no solo una información aislada.

Para practicar con éxito la Terapia Visual Neurocognitiva en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje, no basta con tener conocimientos sobre el funcionamiento visual o comprensión de óptica, sobre el uso de instrumentos y materiales y aplicar los procedimientos como recetas de cocina, también es necesario saber acerca del desarrollo general del niño, cómo aprende (teorías de aprendizaje), circuitos neuronales que intervienen en el proceso de lectura, escritura y matemáticas y teorías del comportamiento humano y modificación de la conducta, de lo contrario, es como tratar de arreglar un auto sin saber cómo funciona, ya que aunque los síntomas de dificultades en la lectura, escritura o matemáticas son semejantes, la etiología y el tratamiento son muy diferentes, es necesario tratar las causas más que los síntomas, si lo que buscamos es solucionar realmente las dificultades de aprendizaje.

Existen variados argumentos acerca de que la Terapia Visual no garantiza el éxito en los casos de problemas de aprendizaje, esto, en parte es cierto mientras no se tenga un buen diagnóstico para poder distinguir cuándo el fracaso escolar está vinculado a problemas visuales de naturaleza funcional (no estructural) y a los que realmente presentan una incapacidad para aprender.

La Terapia Visual como cualquier otro tratamiento o intervención terapéutica, solo es efectiva si se sabe aplicar adecuadamente, para esto, existe en primer lugar, la necesidad de realizar una evaluación completa funcional de la visión por un Optometrista Comportamental, para saber de dónde partir, en donde se evalúa por separado cada una de las funciones y procesos que conforman el sistema visual, determina el poder de los lentes o prismas en caso necesario, elabora un programa de entrenamiento individualizado según las necesidades específicas de cada paciente y es también quien dirige la terapia. Y sobre todo, determina cuándo el problema es eminentemente visual o si el problema involucra una etiología orgánica, neurológica o psicológica para canalizar al niño para atención interdisciplinaria y en algunos casos multidisciplinaria.

Finalmente al prometer resultados, debemos tomar en cuenta que el éxito depende no solo de los conocimientos y aptitud de quien realiza la terapia sino de la colaboración del paciente y en gran medida de la responsabilidad e involucramiento de los Padres en el proceso de aprendizaje de sus hijos.

Insisto repetidamente, que es muy difícil contrarrestar 20 horas o más de televisión, videojuegos y demás con 2 horas de terapia a la semana, está demostrado mediante estudios científicos que más de 3 horas de televisión o videojuegos al día, reducen considerablemente la velocidad para procesar información y la capacidad cognitiva.

Por otro lado, el uso excesivo de aparatos electrónico/digitales afecta la habilidad de rastrear, enfocar e identificar la información visual debido a la ausencia de movimiento de los ojos y músculos oculares que efectúan el cambio de enfoque, impactando negativamente en la habilidad y el esfuerzo requerido para leer.

El trabajo conjunto y todo lo anterior contribuye al fracaso o al éxito, me preocupa el bajo aprovechamiento en los niños y no tan niños, especialmente en la lectura y escritura, pareciera que ahora todos los niños son disléxicos o con déficit de atención, sujetos a tratamientos o terapias que no corresponden a su problemática, cuando una de las causas es por falta de desarrollo y evolución de un conjunto de habilidades necesarias para poder llevar a cabo el proceso sin dificultad.

Desde luego que algo estamos haciendo mal y dado el número creciente de niños y jóvenes que no comprenden lo que leen, obviamente, no les gusta leer y aunque parezca pretencioso, ya que no es la única causa, un pueblo que lee, cambiaría en gran parte, el rostro de México.

 

Publicado originalmente en el blog Aprendizaje y Visión el 18 de enero de 2016.

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